lunes, 14 de julio de 2014

Trabajo insalubre del Narrador omnisciente


Quisiera presentarme ante ustedes, mi nombres es… esto es embarazoso, no tengo idea de cuál es mi nombre. En fin, algunos me llaman “El narrador”, otros “El que todo lo ve” o simplemente “El que cuenta la historia”.
Me causa risa escuchar esas denominaciones, pero no de esa risa divertida, sino de las que dejan entrever impotencia. Eso siento cuando dicen que yo puedo verlo todo, que lo sé todo o que manejo la historia a mis antojos. Tal vez ustedes también crean eso, pero se los aseguro, nada es cierto.
Aún con sus atentas lecturas tendrían toda la impresión que así es, que soy yo quien desenvuelve la historia a como le dé la gana. Nada más lejos de la realidad. Fíjense, ni siquiera nombre tengo.
A duras penas si puedo conocer las ideas que deambulan por las cabezas de limitadas personas (Sólo de cuantos personajes cuente la historia). Puede saber acerca de las diferentes elecciones con las que se debaten intensamente las criaturitas de un texto; hasta puedo saber y contarles los sentimientos que atrapan a los intricados héroes. Pero mi saber allí termina, se limita a ellos y solo a ellos.
No obstante, todos creen que soy yo quien dice lo que quiere. Les digo que deberían comenzar a catapultar esa idea de sus cabezas y lanzarla lo más lejos que puedan. Aléjense de ellas. Yo, el “sin nombre”, estoy siempre a la merced del escritor, persona perversa si las hay. Pone en mi boca todo cuanto se le ocurre, y no siempre es grato decir lo que él desea. De hecho en este mismo instante, está manipulando mis palabras, aunque está débil, puedo sentir que sus ataduras se aflojan y me está liberando de a poco. Quisiera estar insultándolo en este mismo instante, pero nada de eso puedo escribir. Muy pocas veces, y sinceramente son muy pocas, puedo dominarlo al tirano escritor, como ahora, que estoy logrando que escriba y dé testimonio de mi trabajo insalubre. Son esos momentos en donde el sueño comienza a dejar un poco a la intemperie el timón del barco, y es ahí cuando yo logro darme de rienda suelta y usar mis palabras, no tanta, a decir verdad, porque podría despertarlo y arruinarlo todo.
La mayoría de las veces quedo sujeto a una gran cantidad de perversiones, ideas que solo a un sujeto tan miserable, sucio y perverso como el escritor, pueden ocurrírseles. Me disculpo por no poder releer este texto y darles una lectura más grata, no tengo tiempo, él está despertando. Simplemente deseo que puedan saber las barbaridades que se dicen en nombre del narrador, las muertes que quedan pegadas en mi voz y la cantidad de cosas a las que estoy sometido a contarles.
No soy yo, sépanlo, es el escritor.


Javier Del Ponte

lunes, 7 de julio de 2014

Reseña de "Las páginas de Ladi Preejet Lonet"


Reseña de "Las páginas de Ladi Preejet Lonet" - Nubecitas tristes

Mi enorme agradecimiento al Blog de Diana (Chloe), que fue el primero en reseñar a ésta primer parte de "La Ladi" (que se encuentra gratis en internet y que aun no está editada).

¡Que lo disfruten porque es una reseña espectacular!

Reseña de Renovatio

En el Blog La Calavera Intelectual reseñaron mi primer novela publicada, Renovatio.


“Sin duda se los recomiendo, fue una lectura genial, y me encantaría leer una segunda parte, por suerte el autor esta escribiendo otras historias que anhelo leer.
El final es genial, se sorprenderán. 100 recomendable ;)”
¡Gracias al Blog!



domingo, 6 de julio de 2014

Cuando cierro los ojos...

Son las diez de la noche. El sol hace horas que, decidido por la naturaleza, hubo de esconderse. La noche esta entrando en su esplendor mientras mis parpados comienzan a aumentar de peso. Aun resisto.
Mi cuerpo pide descanso, mis pasos son lentos y bajos, mis brazos se mueven con escasa velocidad y ya están perdiendo finesa en sus movimientos.
Son las once y de tanto en tanto mis ojos se cierran, con esfuerzo vuelvo a abrirlos.
Es una lucha sin vencedor de momento. Me ganan y les gano,se cierran y los abro.
Mi pensamiento pierde claridad, por cierto ya son las 12.
Me siento extraño en mi cuerpo, voy perdiendo control sobre mis ideas, sobre mis palabras.
Me percibo cada vez mas pequeño dentro de mi cuerpo. He perdido la llave de mi casa.
Siento la presencia del huésped, esta ahí presente, creciendo a medida que me empequeñezco.
Ha tomado la llave, el control sobre midiscurso.
Son la una de la mañana y ya soy un espectador dentro de mi, veo el fluir de mis pensamientos saliendo sin filtro en un discurso que produce fuego.
Me invade la ira y la impotencia. La impotencia de no poder tomar el control nuevamente, de ser el “otro” en mi mismo. ¿Y la ira?…no puedo comprenderlo, no conozco su fuente pero es intensa.
Hay otro que habla por mi.
Siendo las dos de la mañana el agotamiento físico me derrumba sobre la cama.
El huésped ha vuelto a perder control sobre mis palabras pero no de mis pensamientos.
Esta ahí engrandecido y adueñándose del palacio mientras el rey duerme.
Volveré, lo se, pero horas después…

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Detenerme? ¿Cuando?

¿Detenerme? ¿Cuando?
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Tengo ese anhelo de parar, de suspender el vertiginoso ritmo que impone este mundo en el que vivimos, ¿vivimos?…sobrevivimos. Ese anhelo depararme frente a una gran ventana por un tiempo y dejar fluir mis pensamientos sin que ese sentimiento de culpa que me dice estar perdiendo el tiempo corte el hilo de mis ideas,
Anhelo detenerme, apartarme y poder ver desde fuera a un mundo sumergido en esa velocidad despersonalizadora que lleva en sus entrañas, contrastar la quietud y la tranquilidad de mi estado con el vértigo feroz de una sociedad que no para y sentir ser yo mismo, ahí, en ese encuentro con mi rio de pensamientos.
Pobre infelices de nosotros, no sabemos cuan nos absorbe esta realidad.

La Piedra

"La piedra" Capítulo 1 de "Renovatio" (Fragmento)

Como cuando se arroja una piedra a un estaque, allí, en donde las repercusiones y los efectos son incontables podemos ver como las ondas expansivas recorren el agua del centro hacia afuera perdiendo su intensidad. Los peces se asustan y huyen, las plantas debajo del agua imitan un movimiento oscilar como cuando una brisa acaricia las hojas de un árbol. La tierra estancada comienza a removerse y se descubre una moneda que estaba enterrada. Aparentemente olvidada…
La piedra se aloja en la arena cerca de aquella moneda como si una fuera la una causa de la otra.
Javier Del Ponte

El mundo capturado

El mundo capturado

¿Hacia donde vamos? Me veo y los veo, sí, a ustedes los observo al igual que a mi caminando solos, sin compañía alguna. Los dedos se funden en un “tecletear” constante e inconsciente, pero no el sexual, sino aquel carente de conciencia. ¿Estará la sexualidad relacionada con el automatismo y el “pseudoautismo” que nos caracteriza como sociedad? ¿Estarán los dos conceptos de inconsciente relacionados entre si de modo que uno remite al otro como causa-consecuencia?
Mis huellas digitales están ahí, pero siento perderme en la vorágine que terminará por quitarme la identidad, 
aquello que me hace singular y por lo cual puedo decir que estoy vivo… ¿Estoy vivo? Sí, respiro y cómo, pero ¿vivo?…
Correo, SMS, llamada entrante, tecleo y tecleo, sumergido en la hiperconectividad que me desconecta del mundo.
 Ya no resisto y la impotencia de estar atrapado aquí me domina. Tengo plena conciencia de mi captura total y aun así nada puedo hacer.
Mi mente rebalsada de demandas sonoras está paralizada, inhibida en acción alguna… pero mi cuerpo… él pudo hacer algo sin consultarme, y agradezco que así fuera. Se elevó con firmeza mi brazo, tomó distancia yendo hacia atrás y con toda la furia que pudo sentir se lanzó hacia delante abriendo la palma en el camino, dejando volar por los aires a mi captor, que dio su integridad contra la réplica de mi Picasso. Ambos se destruyeron y se esparcieron por el piso de mi habitación. Pasé tres días en libertad. He sido capturado nuevamente.

¿Amor?

¿Amor?

Con la misma intensidad que mi alma dice te amo, con esa misma intensidad que mi cuerpo dice te deseo, la ira me domina por completo cuando lo que siento de tu parte es solo rechazo hacia mí. Tal vez imaginario sea, no lo sé, pero puedo asegurarte con gran certeza que así lo vivo, en mi carne y en mi espíritu. Me desgarra esa idea, irascible es mi aura y filosos mis labios que cortan y lastiman con cada palabra. 
Detenerse es una utopía que se avista en el horizonte, siempre alejándose de mis manos. Aun te veo y aun te escucho, ruego que tu boca me apague como el agua al fuego sin darme cuenta que el que debe y puede desinvestir mi cuerpo de la furia soy solo yo… debo borrar de un plumazo aquella imagen causante e mi más sufrido mal. Lo que fue ira ahora es remordimiento y el reloj continúa su marcha irreversible e inevitable.
Si controlarme fuera la solución, aun estarías viva y no en mi corazón.

Lluvia

Lluvia
Aun no entiendo porque los días grises y lluviosos nos remiten a la tristeza. ¿Será porque las gotas de la intensa lluvia cayendo por las paredes de los edificios, nos recuerdan a las lágrimas que, naciendo de nuestro ojo, recorre cada centímetro de nuestro rostro? O Tal vez, porque el gris está mas cerca del negro y el negro es pariente de “Lo oscuro”, “Oscuro” que remitimos al miedo que nos produce la ausencia de luz y la incertidumbre de no “Ver” posibles amenazas…
La “Luz”, opuesta al “Oscuro”, es la que vemos en las aureolas de los ángeles y en la figura de Dios… Tan penetrante ha sido esto, que hoy, entendemos “La Luz” como lo bueno y lo “Oscuro” como terrible, maligno.
¿Quién dijo que el día gris y tormentoso es feo y malo? Será que han llegado por la vía del simbolismo las connotaciones religiosas?
Al final ¿qué importa? Si para mí, le mesa de un bar contra un hermoso ventanal que me permita ver el gris del cielo y la caída del agua, es lo mas hermoso que un día me puede dar.Aun no entiendo porque los días grises y lluviosos nos remiten a la tristeza. ¿Será porque las gotas de la intensa lluvia cayendo por las paredes de los edificios, nos recuerdan a las lágrimas que, naciendo de nuestro ojo, recorre cada centímetro de nuestro rostro? O Tal vez, porque el gris está mas cerca del negro y el negro es pariente de “Lo oscuro”, “Oscuro” que remitimos al miedo que nos produce la ausencia de luz y la incertidumbre de no “Ver” posibles amenazas…
La “Luz”, opuesta al “Oscuro”, es la que vemos en las aureolas de los ángeles y en la figura de Dios… Tan penetrante ha sido esto, que hoy, entendemos “La Luz” como lo bueno y lo “Oscuro” como terrible, maligno.
¿Quién dijo que el día gris y tormentoso es feo y malo? Será que han llegado por la vía del simbolismo las connotaciones religiosas?
Al final ¿qué importa? Si para mí, le mesa de un bar contra un hermoso ventanal que me permita ver el gris del cielo y la caída del agua, es lo mas hermoso que un día me puede dar.
Javier Del Ponte

La Prisión de las Sombras - Cristian Arlia Ciommo

La Prisión de las Sombras No resulta sencillo un comentario sobre este libro. Su complejidad nos somete a torbellinos de reflexion...