El mundo capturado

El mundo capturado

¿Hacia donde vamos? Me veo y los veo, sí, a ustedes los observo al igual que a mi caminando solos, sin compañía alguna. Los dedos se funden en un “tecletear” constante e inconsciente, pero no el sexual, sino aquel carente de conciencia. ¿Estará la sexualidad relacionada con el automatismo y el “pseudoautismo” que nos caracteriza como sociedad? ¿Estarán los dos conceptos de inconsciente relacionados entre si de modo que uno remite al otro como causa-consecuencia?
Mis huellas digitales están ahí, pero siento perderme en la vorágine que terminará por quitarme la identidad, 
aquello que me hace singular y por lo cual puedo decir que estoy vivo… ¿Estoy vivo? Sí, respiro y cómo, pero ¿vivo?…
Correo, SMS, llamada entrante, tecleo y tecleo, sumergido en la hiperconectividad que me desconecta del mundo.
 Ya no resisto y la impotencia de estar atrapado aquí me domina. Tengo plena conciencia de mi captura total y aun así nada puedo hacer.
Mi mente rebalsada de demandas sonoras está paralizada, inhibida en acción alguna… pero mi cuerpo… él pudo hacer algo sin consultarme, y agradezco que así fuera. Se elevó con firmeza mi brazo, tomó distancia yendo hacia atrás y con toda la furia que pudo sentir se lanzó hacia delante abriendo la palma en el camino, dejando volar por los aires a mi captor, que dio su integridad contra la réplica de mi Picasso. Ambos se destruyeron y se esparcieron por el piso de mi habitación. Pasé tres días en libertad. He sido capturado nuevamente.

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