martes, 1 de septiembre de 2015

Apple y Steve Jobs


En el año 2007 Steve Jobs presentó el primer teléfono celular de la marca Apple. La compañía aparentaba estar llegando tarde a la disputa por el mercado de los teléfonos móviles, sin embargo, y a pesar de que Motorola ya había lanzado el Moto Q, Prim había lanzado al mercado el primer BlackBerry y Nokia había logrado introducir el primer c65 compitiendo al Treo de Palm, se haría más que un lugar. Pocos esperaban que Apple ganara tanto terreno al ingresar tardíamente en la pelea por el mercado de los celulares inteligentes, lo que no se tenía en cuenta es que, tanto como había sucedido con Macintosh, iMac, y iPod, Apple se preparaba para revolucionar nuevamente la industria, el mercado y la vida de las personas. Con Jobs a la cabeza. El diseño del primer iPhone fue realmente revolucionario y contaba con lo que hoy en día cuentan la mayoría de los teléfonos gama media-alta; para decirlo todo: ostentaba una pantalla multitouch con tecnología capacitiva de 3.5 pulgadas y una densidad de pixeles por pulgada de 160ppi, cámara trasera de dos megapíxeles, sensor de luz, sensor de proximidad, sensor acelerómetros, GPS, Wi-Fi y tecnología de datos móviles EDGE. Por el lado del hardware encontrábamos un dispositivo con 128MB de memoria RAM, la pantalla poseía una calidad de imagen de 320x480 pixeles y la capacidad de almacenamiento era de hasta 16GB. Todo este monstruo por aquél entonces estaba tironeado por un procesador Samsung S5L8900 (412 MHz, procesador ARM 1156, GPU: PowerVR MBX). ¿Para que los detalles? Simplemente para que los entendidos en Hardware puedan captar lo innovador y revolucionario que fue la salida al mercado del iPhone en el 2007 cuando todos esperaban un híbrido entre el iPod y un teléfono común (incluso Jobs decide bromear sobre este hecho en la presentación)
No cabe ninguna duda de que Apple siempre necesitó de él y de su máximo ingeniero Steve Wozniack, al punto que, luego de haber sido destituido de su propia empresa por el recientemente incorporado asesor de publicidad de Coca-Cola, John Sculley en 1987, pidieron su regreso por la simple razón de que la compañía se estaba viniendo abajo desde las alturas donde supo estar. Luego de diez años de exilio de su propia empresa Jobs regresa y planifica el reflote de la misma con la presentación del innovador iMac, una computadora en la cual todo el Hardware se encontraba incorporado en su pantalla. Sí, lo que hoy, año 2015 conocemos como las all-in-one que jamás tomaron el mercado de la que el iMac siguió siendo el dueño.
Interesante detalle a destacar: las “i” en los dispositivos Apple que comenzaron a introducirse como un sello de la marca luego de la vuelta de Jobs. Los protagonistas de la historia cuentan que estaban en la búsqueda de nombres para el nuevo Mac, un nombre que llevara consigo la impronta de Apple que era, ni más ni menos, que la impronta de Jobs. La simplicidad fue el lema y la bandera de Apple junto al diseño, pero para Steve no debían ser excluyentes uno de otro, sino que lo que destacaba a su empresa fue precisamente la integración de ambos conceptos en sus productos; claro que sobre la base de un gran desempeño. ¿De qué manera traducir eso en un nombre? La respuesta fue esta “i” de “imaginación”, requisito fundamental que debería poseer cualquier trabajador de la compañía. De primer momento no fue aceptada por el CEO de Apple, al contrario, tuvo un rotundo rechazo hasta que la “i”dea fermentó en su cabeza. La propuesta finalmente fue aceptada, el iMac movió las bases del mercado y Apple salió de la depresión.
El 5 de octubre de 2011 el mundo es testigo del fallecimiento, por un cáncer de páncreas, de Steve tan solo 24hs luego de la presentación del iPhone 4s, un dispositivo con uno de los más bellos diseños jamás visto. Con el correr del tiempo comenzamos a ser testigos de un desprendimiento de sus mayores insignias e improntas por parte de la gigante. Muerto el padre, las insignias paternas comienzan a ser historia y las “i” de a poco comienzan a desaparecer. Seguidores de Apple han sido decepcionados con los nuevos MacBooks 2015 que, a pesar de un diseño bellísimo, su rendimiento es inferior a MacBooks Air de 2011; el Apple Watch, presentado con bombos y platillos junto con el iOS 8 ha dejado mucho que desear y el precio resulta prácticamente inaccesible, iOS 8 no ha representado mejoras significativas con respecto a la versión anterior y los iPhones 5,5C y 5S han tenido puntos flacos en diseño además de quedar atrás con respecto al tamaño en el apartado de las pantallas. Veremos que sucede con el anunciado MacPro 2015.
Si Apple no se reinventa desde ese rasgo único, legado por su padre fallecido, va a perder lo que supo lograr: fanáticos.



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