miércoles, 30 de marzo de 2016

¡Noticia!



domingo, 27 de marzo de 2016

Pequeño escrito para reflexionar...

9/06/2015

Él está ahí. Agazapado mira, aún pequeño y tímido. Espera ansioso que ella se vaya. De a poco toma fuerzas, sus rayitos de luz van creciendo hasta cubrir la mitad de la tierra. Ha ocurrido. Un nuevo día ha nacido, y allí estamos, esperando que algo extraordinario suceda y que tome nuestro rumbo para darle un giro total. Nada sucede. Nos limitamos a ver consumirse, otra vez, a esa enorme vela, volvemos a desperdiciar una nueva oportunidad en la imbécil espera y creyendo, ilusamente, que nuestras cosas han de cambiar teniendo las manos en los bolsillos.


Javier del Ponte

miércoles, 23 de marzo de 2016

(Spoilers) Sobre "La chica Danesa": Análisis de las imágenes

Al ver el trailer de la película lo primero que pensé es que me lo había contado todo, aún así la intriga fue más fuerte y pude sumergirme en un film apasionante sobre una temática muy fuerte.
Resulta que tenemos en el personaje de Einer a un hombre que, poco a poco, y habilitado por su propia esposa (La revolucionaria Gertha, como él le decía) que atraviesa un proceso muy fuerte y cargado de duelos, que produce, no su transformación -y acá hago una apuesta- sino la búsqueda de hacer consistente una imagen femenina con aquella que muestra el espejo, con la que emana de su cuerpo. Veo en Gertha la figura de un analista (en tanto habilita el deseo de su ex-marido), dentro de las propias limitaciones de su posición en toda esta escena dramática y en el propio duelo de un marido que al principio comienza por ausentarse para luego morir y dejar a Lili en su lugar.
Remontémonos a aquella escena en la que Einer, estando en la cama, ve a su mujer desvistiéndose y la intercepta, la acaricia pero en esa caricia busca algo más que el cuerpo de su mujer: toca la tela, el vestido, el símbolo cultural de la feminidad. Lo toca con deleite y con una sensación de maravillado propio de alguien que está ante lo sublime. Ya sabemos como termina la escena, Einer, Gertha y el vestido pasan una lujuriosa noche.
La segunda escena, que a mi criterio marca una inflexión casi total con respecto al proceso, es en la que nuestro protagonista toma un vestido de fiesta y lo posa sobre él, el vestido lo ocupa, Einer se ve mujer con la tela que lo rodea, goza de esa imagen. Sin embargo, cuando el mundo avisa que aún sigue ahí, el se altera por la cercanía de ciertas exigencias culturales y deja de gozar. Se ruboriza.
¿Qué tenemos luego? Einer vestido de mujer por debajo del traje de hombre. Díganme si eso no tiene la capacidad de figurar la incipiente fuerza que comenzaba a gestar la imagen femenina, oculta bajo las exigencias de una masculinidad artificial...
De allí en adelante, Gertha, en posición de analista, comienza a ser testigo de una asunción, de la toma de posición que Lili realiza sobre un cuerpo, no sin antes matar a Einer, quien cada tanto volvía a casa pero más débil que antes. La feminidad se agrandaba cada vez más hasta el punto de la asunción plena que culmina con un deseo: Que el cuerpo deje de mostrar los restos de un cadaver, que el pene desaparezca y que en su lugar no haya nada, que en el lugar del pene la NADA venga a mostrarse como la última conquista de lili: La incineración del resto cadavérico.

La Prisión de las Sombras - Cristian Arlia Ciommo

La Prisión de las Sombras No resulta sencillo un comentario sobre este libro. Su complejidad nos somete a torbellinos de reflexion...